La acumulación de derribos en Barrio y Mier generan inquitud entre los comerciantes

Casi diez años sin que se mueva un solo ladrillo en el centro de la ciudad y, de repente, toda la maquinaria del sector de la construcción que durante este tiempo ha estado en barbecho despierta y se pone a trabajar en la misma calle. Desde luego, se trata de una exageración, porque la situación no es tan extrema, pero sí resulta cuando menos curioso que gran parte de las nuevas promociones de viviendas que están floreciendo en la capital palentina se estén concentrando en una zona muy concreta de la ciudad, la calle Barrio y Mier y sus alrededores.

No son las únicas obras de recuperación de edificios que pueden encontrarse en estos momentos en el centro de capital palentina, también en Mayor Antigua hay movimiento o en la esquina de Alonso Fernández de Madrid, junto a Correos, y hace unos pocos años también se recuperó otro gran inmueble en Lope de Vega con Casado del Alisal. Son destellos de que el sector inmobiliario va despegando de nuevo en la ciudad de Palencia tras el duro estancamiento que ha sufrido en los últimos años.

Las grúas vuelven a marcar la línea del horizonte en la zona del Paseo de la Julia, con una incesante construcción de viviendas unifamiliares, y parece que se reactivan algunas de las promociones de pisos y chalés adosados que habían quedado paralizadas durante años, como monumentos en recuerdo del pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

Son síntomas de que de nuevo comienza a haber interés por el ladrillo en la ciudad de Palencia, como también el notable incremento de solicitudes de fichas urbanísticas referidas a solares que desde hace años languidecían prácticamente olvidados, como una gran parcela vacía ubicada en la calle Menéndez Pelayo, sobre la que se ha pedido información para conocer qué usos pueden darse, así como los volúmenes de edificabilidad. Que se construya en ella es otra historia, pero al menos se ha despertado el interés.

Un caso curioso

Pero en todo este contexto de nuevos movimientos urbanísticos, resulta extraordinariamente curioso el caso de la calle Barrio y Mier, una de las más céntricas, antiguas y emblemáticas y comerciales vías de la capital palentina. Y llama la atención porque en breve tiempo se va a convertir en el más claro ejemplo de la reactivación del sector de la construcción en la ciudad de Palencia, que además viene marcado por un claro interés por la vivienda en pleno casco histórico.

En estos momentos, la calle se encuentra ya cercada por las incomodidades derivadas de cualquier obra. A lo largo de prácticamente todo el pasado año, los entornos se han visto afectados por la rehabilitación de una parte del edificio de la farmacia Herrero Godos, que aunque solo ha afectado a la fachada de la Calle Mayor, las molestias se han dejado notar en toda la zona.

Y precisamente en el otro extremo, en la esquina de la calle Juan de Castilla, puede encontrarse otra de las grandes obras de recuperación del casco histórico, con el derribo del antiguo edificio de Curieses, cuya nueva estructura se levanta ya claramente. Se trata de una de las obras más polémicas de los últimos años en el centro de la ciudad, por el modo en que se llevó a cabo el derribo, puesto que empezó sin que se implantasen medidas de seguridad, lo que obligó a la Policía Local a paralizar los trabajos. Una vez que se acordonó la zona y se colocaron mallas para impedir la caída de escombros y la dispersión del polvo y la suciedad, las obras pudieron continuar, pero esta situación ya había generado un profundo malestar entre los vecinos y comerciantes de los alrededores.

Y a estas actuaciones se sumó también durante algunas semanas la rehabilitación de una de las viviendas del número 11 de la calle, que fue vaciada por completo, con las consiguientes incomodidades provocadas por las obras.

Pero el verdadero temor de los comerciantes de Barrio y Mier llega ahora, con las actuaciones previstas en los números 4, 10 y 12, que serán derribados por completo, para su rehabilitación como edificios de viviendas con bajo comercial, dado que llevan años totalmente desocupados y su estado de conservación no es bueno. «No es normal que concedan las tres licencias a la vez. Van a matar la calle durante mucho tiempo, porque, como es tan estrecha, no van a quedar ganas de pasar por ella. Deberían haber esperado a que alguna de las obras hubiera estado más avanzada y que ya no generara molestias para autorizar las otras, porque ahora se van a hacer todas prácticamente a la vez. Y a eso hay que sumar la que tenemos en la esquina de Juan de Castilla, que también ha generado muchas molestias. El Ayuntamiento debería tener en cuenta estas cosas antes de dar las licencias, para que no se quede la calle prácticamente paralizada, con obras a un lado y al otro, todo lleno de camiones, polvo, contenedores, vallas…», explicaba ayer la propietaria del quiosco situado en el número 14, como resumen del sentir del resto de comerciantes y vecinos de la calle.

Camiones y vallas

Porque, según explican de forma coincidente los propietarios de diferentes establecimientos de la calle, la calle va a quedar condicionada durante semanas por el tránsito de camiones y de maquinaria pesada, puesto que los números 10 y 12 (las antiguas tiendas de Multicopy y de Vibot), que se plantean como una obra conjunta, se van a derribar por completo, con el fin de construir viviendas y un bajo comercial, mientras que el número 4, en cuyos bajos se alojaba el antiguo bar Jauja, también se derribará por completo por dentro, ya que al tratarse de un edificio catalogado con el grado de protección Ambiental I, debe conservarse la fachada y la formación de la cubierta.

«Son muchas obras a la vez para una calle tan estrecha y que tiene tanto comercio. Si hay que hacerlo que se haga, pero de una forma que no perjudique a los demás», indicaba el propietario de una cuchillería situada frente a dos de los edificios que van a derribarse.

También los propietarios de la tienda de fotografía Photo3, ubicada en el número 16, mostraban cierta preocupación. «A la gente no le gusta pasar por las zonas en las que hay obras y si vas a tener en una calle tan estrecha varios derribos a la vez, pues intentas evitarlo. Es un problema para los comerciantes, desde luego, aunque sepamos que en el futuro la imagen de la calle va a mejorar. Es indudable, pero no debería ser todo a la vez, que ya hemos sufrido bastante con los inicios de la obra del edificio de Curieses», recalcaban.

Por el momento, los primeros camiones ya han hecho su aparición, para retirar la basura del interior de algunos de los inmuebles, pero los trabajos de derribos se esperan para las próximas semanas.

Fuente: El Norte de Castilla