Cuando el transporte es un arte

Saben muy bien que toda medida de seguridad es poca, ante la responsabilidad que conlleva el traslado de una obra de arte. Por eso, ellos ofrecen importantes medidas de seguridad, una manipulación precisa, gran sensibilidad artística y un profundo conocimiento de la obra y de su entorno. Ellos son Feltrero División Arte, una empresa salmantina, especialista en el transporte de piezas artísticas y culturales de valor incalculable. Una empresa en la que confían museos, instituciones y galerías de arte de fama internacional para el traslado de sus bienes más valiosos.

Orgulloso del legado que le dejó su padre, Juan Luis Feltrero vive el mundo de los negocios de forma apasionada, algo que no está reñido con el rigor que aplica a su diversificado ‘holding’ de empresas. Si hay algo de lo que el presidente del Grupo Feltrero se siente orgulloso, es de su equipo humano. Quizás en eso, como en tantas otras cosas, su modelo a seguir es el de su progenitor, Pablo Feltrero, empresario hecho a si mismo que fundó una pequeña empresa de mudanzas en la capital del Tormes, allá por los años 40 del siglo pasado.

Ahora, sus hijos Lorenzo y Juan Luis, llevan las riendas de esta pyme familiar, que también cuenta con presencia en Madrid, Zaragoza y Barcelona. Aunque en un principio, y debido a la época, Feltrero se dedicaba al transporte en general, con los años, la empresa se centró en el sector de las mudanzas, especializándose hace más de tres décadas, en el transporte de obras de arte.

En la actualidad, Grupo Feltrero, está formado por varias empresas que dan trabajo a un centenar de personas. La madre de todas ellas es Mudanzas Feltrero, dedicada a las mudanzas nacionales e internacionales. También están Dicotex, Intro y Sucesores de Paniagua, dedicadas a la realización de proyectos en madera y de instalaciones comerciales. Por último, pero muy importante por ser una de las empresas líderes en su sector, encontramos a Feltrero División Arte dedicada al embalaje, transporte, almacenaje de obras de arte y a la realización de proyectos de museografía y cuyo volumen de facturación en 2017 se acerca a los cinco millones de euros.

«Lo que más nos preocupa es hacer nuestro trabajo de forma profesional, atendiendo al cliente en todas sus necesidades. Luchamos por conseguir trabajos en las mejores condiciones y aportar un servicio que otros no puedan ofrecer, por lo que apostamos por un personal altamente cualificado y con décadas de experiencia», precisa Juan Luis Feltrero, quien es además, presidente de la Federación Española de Empresas de Mudanzas (FEDEM).

No hay lugar a la improvisación

Los operativos de traslado de una obra de arte no se pueden improvisar. Para que éstos concluyan con éxito es necesaria una labor previa de diseño, coordinación y control de medios materiales y técnicos. Tarea que museos e instituciones, encargan a empresas especializadas del sector como Feltrero División Arte, que ofrece a sus clientes la confianza y la seguridad necesarias que necesitan en un momento tan delicado como es el transporte de sus piezas de arte.

El ámbito de actuación de Feltrero División Arte es nacional e internacional. «Estaremos allá donde un cliente requiera nuestro trabajo. Contamos con más de 20.700 metros cuadrados en naves repartidas en diferentes delegaciones, lo que nos facilita más espacio para identificar y separar mobiliario, enseres, expositores, catálogos y obras de arte», comunica este experimentado transportista. Su sede central está en Salamanca, donde también tienen los almacenes principales y los talleres de producción y carpintería, donde fabrican entre otros muchos artículos, los embalajes de las obras de arte que transportan.

El transporte de arte es un sector que requiere de una gran especialización. «Una obra de arte no la puede mover alguien que no tenga experiencia ni conocimientos para hacerlo», advierte Feltrero. La climatología, los rigurosos plazos de tiempo, el peligro de deterioro o posibles robos, son factores muy a tener en cuenta en este tipo de transporte.

En esta empresa han encontrado la clave para solventarlos en la formación continuada de sus trabajadores, con la idea de que conozcan a la perfección el medio en el que trabajan, las condiciones técnicas de embalaje y las mejores opciones para el transporte. «Lo más importante de todo, es la pieza en sí. Cada obra tiene sus propias peculiaridades y por eso, no existe un patrón establecido. Ningún transporte y montaje es igual a otro. Sin embargo, si que hay un denominador común, el mimo y cuidado que prestamos a cada proyecto. Lo primordial siempre es proteger la obra», asevera Feltrero.

Se esmeran en incorporar innovadores sistemas y tecnologías para hacer sus traslados. Sus embalajes, de producción propia, juegan un importante papel para conseguir que cada pieza permanezca intacta. Cajas a medida, embalaje propio, maderas con espuma para evitar desperfectos… así se trabaja para conseguir un transporte sin incidentes. Primero se estudian las piezas, se miden y se analizan. Después de realizan los embalajes específicos para cada obra. No hay dos iguales y todos llevan medidas de seguridad que impiden desperfectos.

La flota de treinta camiones de esta empresa, también cumplen con unas constantes de humedad y temperatura. «Nosotros transportamos todo tipo de piezas, como esculturas, cuadros, códices, documentos, tapices e incluso cañones antiguos. Cada caso necesita un estudio pormenorizado e individualizado, y siempre teniendo muy en cuenta las necesidades y requerimientos del cliente o el prestador», argumenta.

Gran variedad de clientes

«La tecnología es clave en este tipo de trabajos, pero lo fundamental es el factor humano. Si éste falla, podemos echar por tierra cualquier proyecto. De ahí, que sea tan importante la formación», explica. Y son esa profesionalidad y experiencia las que atraen a un gran número de clientes a sus filas. Administraciones, museos y pequeñas pinacotecas confían en ellos para el transporte de sus bienes más preciados.

Entre sus últimos proyectos destacan exposiciones como ‘Ilusionismo, magia o ciencia’, ‘Picasso, el viaje del Guernika’, “Empieza el espectáculo. Melies’, ‘Ramón Casas, la modernidad anhelada’, organizadas por la Obra Social La Caixa. También los montajes ‘El arca de Noé’ y ‘Bosque de Cerillas’, de Miquel Barceló, con piezas de hasta una tonelada de peso, que hicieron necesaria la intervención de potentes grúas. Y por supuesto, ‘Scripta’, para la Universidad de Salamanca, esta última con grandes obras de su biblioteca histórica.

Fuente: El Norte de Castilla