La solución del desvío de San Rafael costaría «entre 12 y 19 millones anuales»

El consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta, Juan Carlos Suárez-Quiñones, ha sido más tajante que nunca con respecto a la travesía de San Rafael. Ante el aluvión de críticas y la constante reivindicación, por otro lado justa, de solucionar el problema de tráfico que padecen desde hace años este núcleo de población, el titular autonómico ha aseverado que el desvío de camiones arrastra y supone «una cuantificación económica con unos niveles muy altos, lo que lo hace difícilmente asumible».

Hasta ahora, el responsable del Gobierno autonómico siempre ha argumentado la complejidad que entraña la solución de derivar el tránsito de vehículos de cuatro ejes o más; pero no había hecho público el coste calculado que conlleva la medida. El consejero sitúa ese alto gasto que supondría la medida (que ya se aplica en otros trazados) en la horquilla que va de los 12 a los 19 millones de euros anuales, en función de los informes técnicos que se tengan en cuenta.

Este desembolso está muy por encima del que acarrea, por ejemplo, el desvío aprobado y que ya está en servicio para la N-120 en Astorga a través de la AP-71, cuyas bonificaciones representan un coste de cerca de 2 millones de euros, ha esgrimido el consejero. Por otra parte, también ha citado el caso de la derivación obligatoria de vehículos pesados del tipo 2 en el tramo entre Burgos y Mirada de Ebro de la naciona N-I. Esta medida también ha ido acompañada de una bonificación del 75% del peaje para los camiones, lo que equivale a un desembolso de unos 800.000 euros. Es decir, que la solución para la travesía de San Rafael multiplica por diez el coste implícito por la desviación del tráfico pesado.

Aprovechar el trazado de la AP-6

Suárez-Quiñones, que participa este lunes en el patronato del Parque Nacional de Guadarrama, ha abogado por «seguir trabajando en el proyecto de la variante», que es la solución que la Junta de Castilla y León intuye como mejor y definitiva para evitar el enorme y peligroso flujo circulatorio que soporta la travesía de carretera nacional N-VI a su paso por San Rafael. Esa alternativa consistiría en «aprovechar el trazado y el ancho de la autopista AP-6» para que ejerciera de variante.

La encrucijada que plantea el consejero de Fomento y Medio Ambiente se sitúa entre ese coste millonario del desvío del tráfico pensado y en el planteamiento de una solución final y definitiva que no sea un mero parche. Es consciente, y así lo admite, que la construcción de la deseada variante «va a tardar años en hacerse»; aunque por otro lado es partidario de mandar mensajes positivos y afianzar los pilares de que esa infraestructura necesaria se va a llevar a cabo.

Así, Juan Carlos Suárez-Quiñones ha afirmado que en los presupuestos generales del Estado, que están aún a falta de aprobación, habrá una partida «específica con nombres y apellidos» para la variante de San Rafael. Precisa y anticipa que quizás no será una cuantía muy grande, pero podrá permitir que se inicie el proyecto y la licitación, lo que, a su juicio, da fe de «la voluntad» del Gobierno de encontrar y materializar una solución al actual problema de la travesía.

Fuente: El Norte de Castilla