Las rutas por las bóvedas del Esgueva se extenderán a Portugalete y Santiago

Tres concejalías trabajan en paralelo en la elaboración de un ambicioso proyecto, aún en pañales, que persigue poner en valor los tramos soterrados que se conservan de los ramales sur y norte del Esgueva, que fueron sepultados entre los años 1848 y 1910. El plan alcanza no solo a las bóvedas que discurren entre la plaza del Val, San Benito y Poniente sino también, y esa es la novedad, a las que se conservan bajo la calle Santiago –a la altura del remozado ‘edificio Tempo’– y a las que salieron a la luz a raíz del derribo, ejecutado hace doce años, del inmueble que ocupó históricamente Monedero, en los números 15 y 17 de la Bajada de la Libertad.

«La idea es recuperar los tres tramos de las bóvedas que pueden ser visitables con una inversión razonable –aún sin cuantificar– para llevar a cabo visitas conjuntas a los tramos soterrados entre el Val y Poniente y desde la Bajada de la Libertad hacia Portugalete, ambos del ramal norte, y en la calle Santiago, en este caso del ramal sur», resumió ayer el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, al término de un encuentro con los responsables de Medio Ambiente y Cultura, los tres departamentos que trabajan al unísono en la elaboración de este proyecto de futuro «en el medio plazo».

Medio Ambiente, a raíz de las obras de rehabilitación del mercado del Val, que se toparon con la bóveda del ramal norte que conduce a un antiguo puente bajo la sala de exposiciones de San Benito –un tramo que fue inspeccionado el miércoles por bomberos, policías y técnicos municipales de Aquavall–, tiene ya sobre la mesa un proyecto arqueológico para recuperar y hacer visitable parcialmente este pasadizo de casi cuatrocientos metros que desemboca en el Pisuerga. Y en este mismo tramo trabaja la Concejalía de Cultura, cuyos técnicos están elaborando un segundo proyecto para intentar comunicar los bajos del edificio municipal de San Benito, que ya son visitables y que muestran los restos del desaparecido alcázar, con la parte inferior del antiguo puente de San Benito, en el que se forma una gran sala de piedra que conecta el túnel soterrado del ramal norte del Esgueva entre el Val y el Pisuerga.

Puente de las Carnicerías

Urbanismo, por su parte, trabaja para estudiar la viabilidad de abrir al público los tres tramos citados de las bóvedas del Esgueva, uno de los cuales pasa por debajo de uno de los dos arcos del antiguo puente de las Carnicerías, que soporta el peso de la calzada de la Bajada de la Libertad y cuya estructura de piedra puede verse hoy entre las vallas de las obras de construcción de un edificio de cuatro alturas, con 16 viviendas, 36 plazas de garaje –de ahí el enorme socavón abierto– y dos locales comerciales, en los terrenos de Monedero, cuyo edificio fue demolido en 2006.

El futuro inmueble, ocurra lo que ocurra con el proyecto de recuperación de las bóvedas del Esgueva, deberá respetar tanto la estructura del puente como el pasadizo subterráneo que discurre bajo uno de sus arcos, que deberán «quedar al descubierto desde el aparcamiento», aclara el propio titular de Urbanismo.

Fuente: El Norte de Castilla