FRANCISCO BOYA ALÓS

30/05/2022

A poco que se repase el currículo de Francisco Javier Boya Alós (Les, Valle de Arán, 1960) se concluye que su actual responsabilidad gubernamental, Secretario General para el Reto Demográfico, no parece que antes le haya sido ajena ni que su nombramiento fuese forzado. Todo lo contrario. Es asunto que conoce bien y que accedió al cargo como resultado natural de un proceso de evolución e implicación personal y política. Con veintiún años ya está como concejal del Ayuntamiento de Les. Y desde esa instancia de conocimiento que son los municipios, ha ido estudiando la realidad de la España rural, la que en gran medida sufre de una despoblación que él parece muy decidido a combatir.

 —Yo esto del reto demográfico lo he vivido con mucha intensidad desde mis primeras responsabilidades en el ámbito de la política que fueron, desde muy joven,   cuando asumí la tenencia de alcaldía de mi municipio, de Les. En aquel momento, a mitad de los años ochenta, nosotros teníamos un pueblo que estaba perdiendo población a chorros. Estábamos en los cuatrocientos habitantes y tomamos consciencia de lo que era un pueblo que poco a poco iba languideciendo y con el riesgo de quedarse prácticamente sin energía ni capacidad para revitalizarse. ¿Qué decidimos hacer para evitar esa sangría?  Empezamos un trabajo de búsqueda de empresas con el fin de revitalizar nuestra economía. Aquello funcionó. Y la prueba del éxito es que hoy Les cuenta con unos mil cien habitantes. De alguna manera conseguimos salir de la parte roja del manómetro. Un trabajo que me sirvió para orientar todo lo que ha sido la lógica política de mi carrera. A partir de ahí, más allá de las responsabilidades municipales, estuve a  partir de 1991 en el proyecto de Pascual Maragall en el Parlamento de Cataluña. Allí desarrollamos un trabajo muy intenso sobre la Ley del Paisaje, las estaciones de esquí y de los territorios de montaña.

Francisco Boya

Mientras habla Francisco Boya, me viene a la memoria que entre sus habilidades personales figura la de escribir. Ya son varios libros los que tiene publicados en su lengua materna, el aranés. El que lleva por título “Ereus dera terra”, ya nos indica que lo de la vinculación con la tierra le viene de lejos. Boya sigue hablando y yo no quiero perderme el hilo de cuanto dice por más que la  ventana delante de la que está sentado enmarca un intenso cielo azul, una atmósfera limpia y un sol radiante, impagable regalo del Valle, que invita a dedicarse a la contemplación de ese regalo de la naturaleza que se te ofrece.

—El Valle, añade el Secretario General para el Reto Demográfico, ha sido para mi una gran escuela, porque es un territorio con singularidades propias, y porque te ofrece una visión muy transversal de lo que esa la gestión pública. En el Senado, en la legislatura comprendida entre los años 2011 y 2015, me dediqué única y exclusivamente al tema del despoblamiento, en donde pusimos en marcha dos comisiones, una pretensión que en principio no era fácil porque quien tenía la mayoría absoluta era el Partido Popular. Buscamos el consenso, lo conseguimos, y eso nos permitió poner en marcha la primera comisión sobre despoblación que se creó en las Cortes Españoles. También creamos la Asociación de Municipios de Montaña de la que asumí la presidencia  desde 2013 a este año. En aquel momento casi nadie hablaba de despoblación, o se hacía siempre de un modo anecdótico, pero lo cierto es que se trataba de un problema que no estaba en la agencia política ni tampoco en la mediática. A partir de ahí me he dedicado de una forma intensa a trabajar contra el despoblamiento tanto como presidente de la Asociación de Municipios de Montaña como vicepresidente de la misma en la Comisión Europea.

COHESIÓN TERRITORIAL, COHESIÓN EUROPEA

—En Europa existe una asociación de zonas de montaña en la que conseguimos hacer posible junto con franceses, portugueses e italianos un lobby que todavía funciona. En este momento se da la coincidencia de que los que estábamos en la parte asociativa institucional porque no dejaban de ser municipios o instituciones las que formaban estas asociaciones ahora estamos en la acción ejecutiva de nuestros respectivos gobiernos, lo que contribuye a que tengamos una muy buena relación con Portugal y Francia. También estamos trabajando con los italianos un documento de lo que consideramos  debe ser el concepto de la cohesión territorial, de modo que con ese texto podamos disponer de una propuesta conjunta para elevarla a las instituciones europeas.

A poco que se observe con curiosidad la denominación del cargo, que desde octubre del pasado año ocupa Francisco Boya, se comprueba que son bien pocas las responsabilidades ejecutivas del Gobierno de España o de sus autonomías, en las que de modo tan explícito se diga cuál es el cometido. En su caso se trata de ser Secretario General para el reto demográfico. Señor Boya, ¿qué tiene de reto para usted formar parte del Gobierno de España?

—Se trata de un reto inmenso. Además, siempre digo que da mucho vértigo porque la situación en España desde el punto de vista demográfico y de la cohesión territorial es muy mala. Somos una gran país y hemos hecho cosas increíbles, pero nos incorporamos tarde de alguna manera a los cambios en Europa. Los avances que ha hecho España, desde el punto de vista de la calidad de vida y de la construcción del estado del bienestar, han sido muy importantes. Pero, por las razones que sean, España era un país en el que el tema de la despoblación no es nuevo. Está presente desde hace más de cien años. Baste recordar la literatura de principios del siglo XX, en la que vemos cómo Pío Baroja, entre otros escritores, ya daba cuenta de las dificultades de la vida de las personas que emigraban de los pueblos y se iban al entorno de grandes ciudades como Madrid. Ciudades entonces depauperadas y con muchas dificultades para poder acoger a esa gente. El problema se incentivó y se agravó tras la guerra civil, mientras que en los años cincuenta y sesenta el modelo de industrialización tampoco ayudó a reequilibrar el país sino más bien sirvió para todo lo contrario. Se escogió esa manera de hacer y se priorizó el entorno de las grandes ciudades que se convirtieron en más grandes todavía. Y que lo siguen siendo. Yo digo que son “ciudades aspiradoras” porque absorben prácticamente todo el talento de la gente joven, ahora por razones distintas a las de antes. La gente joven cree que la innovación y las oportunidades solo las van a encontrar en las ciudades. De hecho eso en buena parte sucede porque tampoco hay una alternativa estructural en los ámbitos rurales. Ahora hay que invertir ese flujo.

Francisco Boya

Después de haber tenido, según se puede ver en su biografía, y en cuanto nos ha dicho, distintas responsabilidades todas ellas incardinadas de un modo u otro en hacer frente a los problemas de la despoblación y los déficits y carencias de las zona rurales, parece que desde el Gobierno no tenían difícil encontrar en usted la persona adecuada.

—Bueno… eso lo tendrán que decir los que me han nombrado a la hora de hacer balance de mi trabajo. Yo lo que sí puedo decir es que me estoy dejando la piel, y que espero que sea para bien y provecho del proyecto. Es un reto inmenso y desde el punto de vista personal me lo pensé mucho antes de decir que sí, pero cuando llevas una trayectoria como la mía, con tanto tiempo dedicado a la reivindicación para que se atiendan las zonas rurales, una vez que te ofrecen la posibilidad de ayudar en esto resulta muy difícil decir que no. 

IMPLICACIÓN DE LA CONFERENCIA DE PRESIDENTES

Toca hablar si le parece de las medidas que ya se han tomado por parte de la Secretaría General para el Reto Demográfico. Y al hilo de la pregunta me gustaría conocer cómo ve el tratamiento que en los medios de comunicación se da al problema del despoblamiento en España. Unos medios asentados en las grandes ciudades y que, por lo que me temo, puede que tengan una mirada corta, algo así como de presbicia, sobre el problema del despoblamiento de la España rural.

Francisco Boya con el primer número de Origen y Futuro

 —Las medidas que ya han comenzado a tomarse, creo que es justo reconocerlo, empezaron a partir de 2017 con la conferencia de presidentes autonómicos. A partir de la misma, el presidente Mariano Rajoy nombra a Edelmira Barreiro como primera comisionada que no está mucho tiempo en el cargo. Cuando accedió al Gobierno de España el Partido Socialista nombró a Isaura Leal que diseñó las que debían ser las primeras directrices de una estrategia nacional. Elena Cebrián es la primera Secretaría General para el Reto Demográfico, que estuvo en un momento de lo mas difícil  porque accedió en el peor momento de la pandemia del Covid. Cuando yo llego —mi nombramiento es de octubre del pasado año— nos pusimos a trabajar sobre la base de lo que ya estaba establecido, no sólo por parte de la administración general del estado sino también sobre el trabajo desarrollado por las Comunidades Autónomas. La creación de la propia Secretaria General  supone un cambio sustancial porque los comisionados no tenían labor ejecutiva ni presupuesto, mientras que la Secretaría General sí la tiene. Tiene una labor ejecutiva, un rol y un marco de trabajo que es muy preciso y que, además, ha sido impulsado por el propio presidente del Gobierno Pedro Sánchez y de la vicepresidencia cuarta, Teresa Ribera. En este contexto, el plan de recuperación para la post pandemia nos permite contar con una importante ayuda de la Unión Europea que por primera vez mancomuna el esfuerzo para salir de la crisis. Hemos hecho un trabajo que considero muy importante, para de alguna manera “destilar” de ese plan de recuperación todo lo que tiene que ver con reto demográfico o que puede tener impacto en el mundo rural. De ahí salen los 10.000 millones de euros de inversión  para lo que son políticas estructurales y que irán destinados a resolver los cuellos de botella que tenemos hasta este momento: la conectividad, la comunicación, la comunicación física y vial y todas estas cuestiones que de alguna manera tienen que contribuir a cambiar el escenario. Ahora, además, trabajando mas en ámbitos sectoriales y en la gobernanza de todo este proceso, en desarrollar  la cultura que tiene que envolver todo el discurso y debate del reto demográfico. Es un trabajo apasionante y una función muy poliédrica para la que faltan manos y faltan horas.

Insistiría, si le parece, en el papel de los medios de comunicación y de su complicidad, o no, con el reto. A veces, para quienes somos de pueblo, vemos que hay colegas a los que les cuesta mucho entender qué pasa más allá del Paseo de la Castellana. Si no hay una complicidad por parte de los medios para hacer frente al reto demográfico será bastante más complicado conseguirlo.

 —Aquí hay dos marcos mentales, por decirlo así. El de las veintitrés o veinticuatro provincias  y podíamos añadir algunas más que pierden población, mientras que otras pierden en una parte y en otra no. Cataluña podría ser un buen ejemplo. Una parte del área metropolitana y entorno no solo no pierde población, sino que el conjunto de la Comunidad sigue creciendo, mientras que otras partes, como las del Pirineo, sí la pierden. Hay zonas en las que el tema de la despoblación está muy arraigado y lo consideran un problema real que les afecta muy directamente: Castilla León, Castilla La Mancha, Galicia, Asturias. son autonomías en las que el debate de la despoblación ha fraguado y está muy compartido. Eso hace que la prensa provincial y local tenga este problema con frecuencia en portada y le dedique bastante atención. Luego está la gran prensa a nivel nacional que tiene otra mentalidad, si bien es verdad que a mí ya me han publicado diversas entrevistas porque crece el interés por el reto demográfico. Eso hace unos años era impensable. Nadie hablaba de este tema. Creo, por tanto, que están estas dos realidades, la más local y la nacional tienden a complementarse, en la medida que se va haciendo pedagogía para generar una cultura que permita enmarcar bien el tema de la despoblación. Es cierto que tenemos una situación complicada, pero debemos evitar caer en el error de enfocarla de modo totalmente fatalista, y que el mensaje que se traslada es que no hay nada que hacer, mal iremos. Lo que necesitamos es proyectar el mensaje de que sí se puede hacer.

ENTENDER LA complejidad DEL RETO

Se me hace difícil, señor Boya, pensar que sin mediar un gran acuerdo político y social sea posible combatir con eficacia los males del despoblamiento que sufre la España rural. Esperanzador sí es el dato que antes me apuntaba, el del consenso al que se llegó cuando usted estuvo en el Senado, pero en este país cada vez resulta más difícil poner de acuerdo a las principales fuerzas políticas parlamentarias…

—Creo que hay una filosofía compartida respecto al reto demográfico y que es bastante trasversal. Otra cosa es la capacidad que tenemos en plasmar eso en acuerdos concretos y específicos, pero a veces eso es más  fruto de una escenificación política, que no responde a los tiempos que vivimos hoy en día en que hablar del consenso en política es rara avis. Será complicado conseguir ese gran acuerdo, tal como vemos que está instalada la oposición, pero así y todo, en el marco de lo que son las políticas de Reto, ya hay un modelo de cogobernanza que está asentada sobre una comisión delegada, que es aquella en la que actuamos el conjunto  de los ministerios; una conferencia sectorial en donde están representadas  todas las comunidades autónomas, y en la que debatimos con esa mirada múltiple, pero enfocada a través de la Estrategia Nacional para el Reto Demográfico. Todo eso ya es de alguna manera una estructura de pacto y cogobernanza. Hay quienes dicen y proponen concretarlo en un pacto de Estado. Ojalá se llegue a alcanzar, pero para eso las cosas tienen que estar suficientemente maduras. También es verdad que en Reto Demográfico llevamos  escasamente un año digamos de rodaje, y a lo mejor se necesita un poco más de tiempo para ir cuajando grandes pactos. También, para que todo el mundo vaya entendiendo la complejidad del reto al que nos enfrentamos. Porque no es solo una cuestión demográfica. Hay discursos que plantean el reto como una cuestión exclusiva de medición de cuanta gente vive en un territorio y eso es un error. La demografía es el síntoma de una disfuncionalidad territorial. Ahora lo que tenemos que hacer es resolver esas disfuncionalidades para dar a los territorios la capacidad de regenerarse. Ahí es donde está el gran reto. Eso implica, por una parte, la acción del Estado, e implica del mismo modo la acción de las Comunidades Autónomas. Porque cuando hablamos de la funcionalidad de los territorios ¿de qué hablamos? Estamos hablando, en primer lugar, de la prestación de servicios básicos y de la calidad de vida de la gente que vive allí. Nadie va ir a un sitio si no tiene garantizados una serie de servicios, y de conectividad que tiene ese territorio porque estamos en el siglo de la inmediatez y necesitamos las condiciones telemáticas para conectarnos con el mundo global. Eso es imprescindible, pero hay otra cuestión todavía más fundamental y es si tengo empleo o no lo tengo, porque si no soy jubilado lo necesitaré para poder vivir. Es imprescindible la acción concertada de todas las administraciones y, además, otra cosa que es conditio sine qua non, es que no puede funcionar sin la implicación de la comunidad local. Tenemos pueblos donde esas condiciones ya se dan para lograr su recuperación, pero si no hay un buen liderazgo político y social, si no hay un cierto espíritu de emprendimiento, dificilmente vamos a invertir las tendencias Es una ecuación compleja que hay que entenderla. Poco a poco, colectivamente y como país, vamos profundizando en este debate y entendiendo que no es una cuestión de suma matemática de dos y dos cuatro, es un ecuación más compleja en donde entran otros factores y en donde el objetivo es generar una inercia de cambio y eso tiene que pasar en cada pueblo.

Hay quienes creen que no es grave que un territorio pierda población.

Hay una cuestión imprescindible que es la necesaria interlocución para poder llevar adelante cualquier iniciativa  o proyecto. Tener los interlocutores que te escuchen y te faciliten las cosas. En el caso del Proyecto Origen es una suerte que Manuel García-Portillo haya tenido la idea y la quiera desarrollar, pero en estos territorios hay quienes parecen empeñados en ser los enemigos de todo cuanto se quiere desarrollar. Un ejemplo, quieres rehabilitar una bodega en donde antes hubo una desde tiempos pasados, y no te lo permiten porque lo que quieren es que te vayas a hacerla a un polígono industrial. Y otro tanto puede decirse de las dificultades, o más que eso, de la prohibición de hacer una casa rural. Te dicen que no, que en todo caso haga usted una residencia para jóvenes.  ¿Y hacer una piscina que se llenaría con el agua sobrante de un manantial que se utiliza para el riego de una huerta? No, eso tampoco, te dicen.

—Creo que el debate de la cohesión territorial y el reto demográfico ha llegado tarde en los contextos legislativo,  mediático y social. Eso ha generado que estos temas no se hayan tenido en cuenta a la hora de legislar. De hecho hay quien piensa que si los territorios se despueblan no es un problema grave y que no pasa nada. Algunos lo dan como inevitable y  otros incluso como deseable. He escuchado teorías de que con la despoblación la naturaleza  recupera el territorio. Desde mi modesto punto de vista es un error enorme por una razón muy sencilla, y es que el territorio rural es imprescindible en la lucha contra el cambio climático y la preservación de valores esenciales para nuestra sociedad. Y el medio rural será útil si está bien gestionado, si no, no va a tener futuro. Cuando hablas con expertos sobre las grandes palancas para luchar contra el cambio climático, te dicen que esas palancas son, entre otras, los bosques y los paisajes agro-pastorales, los paisajes-mosaico, los pastizales de altura que son los sumideros naturales de carbono y que son los grandes aliados para la mitigación del cambio climático y sobre todo, en la lucha contra los incendios forestales y los desastres naturales. Si no hay gente en el territorio, si no se habita, no se pueden activar esas palancas. A diferencia de lo que pasaba hasta ahora… el no hacer nada ya no es una oposición porque los lugares que no se gestionen serán pasto de las llamas. El cambio climático hace que los veranos sean mucho más cálidos. ¿Qué voy a decir que no se conozca en Valencia? Para gestionar el territorio se necesitan personas y determinadas actividades tradicionales que ayudan en este propósito. Hay que cambiar esa mirada sobre el territorio y decirle por una parte  al legislador, y por otra parte a los que estamos en la responsabilidad de determinadas consejerías o ministerios, que la mirada ya no es solo sectorial, que no podemos tener miradas parciales sino holísticas sobre el territorio. Que entiendan que población, ecosistemas y preservación de los hábitats naturales son imprescindibles, pero también que la preservación de las actividades tradicionales tienen que ir en el mismo pack. 

En los últimos meses se han dado a conocer diversos proyectos por parte de empresas multinacionales y fondos de inversión, que pretenden instalar grandes huertos solares, campos de placas fotovoltaicas,  que en el caso de poblaciones como Moixent, Fontanars dels Alforins y La Font de la Figuera, afectarían a feraces zonas en donde hoy en día se cultivan vides con las que se elaboran caldos cada vez más apreciados, y olivos cuya producción de aceites sorprende por su calidad. ¿Cómo se ve desde la administración del Estado este choque de intereses?

 —No tiene lógica alguna que terrenos en plena producción agrícola dejen de estarlo para dedicarse a albergar esas instalaciones fotovoltaicas que, por lo demás, son del todo necesarias e imprescindibles para batallar contra  la huella de carbono, así como para reducir nuestra dependencia energética del exterior. La labor de la administración tiene que hacer posible que la racionalidad se imponga apostando por los acuerdos que hagan compatible el incremento de la producción de energías no contaminantes pero sin que ello se haga a costa de afectar unos terrenos que han sido mantenidos y cultivados durante generaciones, o que han sido recuperados gracias a generosos esfuerzos de la iniciativa privada como me consta se han dado en las comarcas de La Costera y la Vall d’Albaida, en los municipios que ha citado. En este sentido se ha modificada recientemente el Real Decreto-Ley 12/2020 para vincular las concesiones de estas plantas al desarrollo local y protección de los valores ambientales y sociales. 

EL PROYECTO ORIGEN DEMUESTRA QUE SE HACEN COSAS IMPORTANTES

Necesitamos no solo no estar continuamente instalados en la queja sino también demostrar que se están haciendo cosas y el Proyecto Origen es uno de ellos. Que se pueden hacer cosas, y que cuando hay gente que  lo cree y trabaja por conseguirlo, el cambio, la inflexión se produce”, apunta el Secretario General del Reto Demográfico, que ya he tenido ocasión de conocer las características del proyecto que impulsa Manuel García-Portillo.

El Proyecto Origen ha salido en la conversación con el Secretario General para el Reto Demográfico. Para quienes no conocen a quien lo promueve puede parecer insólito, desconcertante e incluso extravagante que alguien pueda destinar una parte importante de sus bienes a recuperar una tierras que hasta hace un siglo e incluso menos, estaban en plena producción y luego fueron abandonadas.

A nosotros, añade Francisco Boya, nos parece absolutamente encomiable y muy importante que haya ejemplos como éste. Que haya quien decida desde la iniciativa privada poner en marcha un proyecto de recuperación de espacios rurales que ya estaban en esa fase de los territorios que se ha dicho que ya no eran importantes, que han pasado al olvido. Que alguien con su dinero, su imaginación y creatividad sea capaz de recuperarlos para generar productos de mucha calidad, eso tiene un valor ejemplarizante muy potente. Hay proyectos muy interesantes a lo largo y ancho de la geografía española que no tienen las mismas características  del Proyecto Origen, pero que también son muy interesantes. Estoy pensando en montes de socios, lo que se está haciendo en Soria; o en El Royo con plantaciones  de frutos rojos, una cosa modesta pero donde hay gente de Madrid que ya se ha instalado allí y vive ahora de una plantación de una hectárea de esos frutos rojos. O lo que está pasando en Asiegu, en Asturias, con el tema del queso y una serie de producciones agro-ecológicas  que tienen una repercusión muy importante desde el punto de vista de crecimiento del propio municipio. Esto es muy importante, entre otras cosas,  porque todo este proceso de recuperación del mundo rural es un proceso que se hace desde la colaboración público privada o no lo vamos a conseguir. Aquí necesitamos que se involucre el conjunto de la sociedad española y es muy importante también que las empresas lo hagan  en el  ámbito de la responsabilidad social corporativa. Esto no tiene que ver con el Proyecto Origen, que supone una voluntad clarísima de desarrollar una iniciativa, pero entiendo que las grandes empresas sí tienen que implicar una parte de su responsabilidad social corporativa en ayudar a la regeneración del espacio rural español.

¿QUÉ ES LA SECRETARÍA GENERAL PARA EL RETO DEMOGRÁFICO? 

Órgano directivo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico cuya titular es la ministra y vicepresidenta cuarta del Gobierno de España,  Teresa Ribera Rodríguez. Por ley le corresponde el impulso y la coordinación de las competencias atribuidas al Departamento que de modo específico tiene la responsabilidad de dar respuesta a la problemática del despoblamiento territorial y al progresivo envejecimiento poblacional de numerosos núcleos rurales de toda España. La Secretaría General para el Reto Demográfico fue creada en enero del 2020 tras suprimirse el Comisionado del Gobierno frente al Reto Demográfico, lo que supuso otorgar a la Secretaria General de un mayor número de competencias, dotándola de un órgano directivo como la Dirección General de Políticas contra la Despoblación y un gabinete técnico, para asistir al Secretario General, responsabilidad a la que accedió Francisco Javier Boya Alós en octubre de 2020.

Pedro Sánchez y Francisco Boya

Un Concejal con un acordeón

El secretario general para el Reto Demográfico, Francisco Javier Boya Alós, no demoró la respuesta cuando se le pidió una entrevista para el número 2 de la revista Origen y Futuro. Se le debe agradecer, por tanto, la prontitud en la contestación y, también, que nos citase en su tierra, el Valle de Arán, aprovechando que tenían que inyectarle la segunda dosis de la vacuna del Covid 19. Buena excusa la nuestra para reencontrarnos con un paisaje excepcional que te eleva y casi te deja tocar el cielo con la punta de los dedos. Y un paisanaje de lo más hospitalario y cordial con el forastero. “Yo doy por bien empleadas las dos horas y media que necesito desde estación del AVE en Lleida para llegar al Valle, un tiempo que se va compensando apenas cruzas el túnel y ves que ya estás en casa”, nos comenta el señor Boya. Ese fue el prólogo de una grata conversación en la que puso de manifiesto la proximidad e implicación con su actual responsabilidad política, el reto demográfico, desafío al que lleva haciendo frente desde que se iniciase como concejal en el ayuntamiento de Les cuando apenas  contaba veinte años. Una implicación no sólo política porque, además de ser gestor dentro y fuera de los despachos, Francisco Boya ha venido distribuyendo su tiempo y su agenda de modo que le ha permitido poder escribir las obras: L’Alè del bosc (Ed. Pagés), Presoèrs dera mar Gelada -Premio Telúries- (Ed. Pagés), Ereus dera Tèrra (Ed. Pagés) y la guía literaria Era Val d’Aran (Dissenys Culturals), que ya han sido publicadas.

A poco que se tenga un mínimo conocimiento del aranés se podrá deducir intuitivamente, por los títulos ya enumerados, que la suya es una literatura comprometida y de lo más implicada con todo lo que tiene que ver con la preservación de un paisaje único como es el pirenaico. Además del compromiso literario, está el musical. En la foto que acompaña estas líneas vemos a Francisco Javier Boya con un acordeón diatónico en sus manos, uno de los instrumentos populares que ha contribuido a rescatar del olvido, durante una actuación formando parte de un conjunto de músicos del Valle.

En un despacho que le fue cedido en el Conselh Generau del Val d’Arán le hacemos la entrevista. Acabada la extensa conversación, todavía disponemos de un momento para las fotos. Los escenarios  para su posado son la plaza del propio Conselh y el puente sobre el río Nere que transcurre rumoroso  regalándonos su frescor.

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